Comunicación integral europea: el valor de los silencios Susana del Río Villar Estrategias comunicativas institucionales, respuestas ciudadanas, comunicación y periodismo “online”, proyectos ciber-democráticos, blogs, iniciativas desde las organizaciones de la sociedad civil y entidades locales…todos comunicando con el gran caudal digital, una gran autopista, la Red, con muchas entradas, salidas y cambios de sentido. Un reto para la acción comunicativa, muchas oportunidades para la participación ciudadana.
 
En primer lugar, ¿qué entiendo por comunicación integral?: la comunicación integral es otra manera de comunicar. En estos años hemos observado y “practicado” que la comunicación es mucho más que información. Eso lo sabemos bien desde hace tiempo pero demos un paso más hacia la comunicación integral europea. Una comunicación integral e integradora, que sume personas, esferas, posibilidades y oportunidades. La comunicación integral es al mismo tiempo pro-activa y receptiva por lo que en ella caben múltiples diseños, modelos, personas y entidades. Si comunicamos espacios no tenemos que olvidar que conectamos personas y que la sociedad es comunicación.
 
Para que sea visible una comunicación integral europea ésta tiene que ir acompañada de una participación ciudadana que puede darse, y realizarse, de bastantes formas y en la que interactúen dimensiones diferentes. Porque hay una participación de una ciudadanía activa que está presente en foros, debates y en redes junto a la participación ciudadana del voto en unas elecciones. Esta, la del día de elecciones, es seguramente la participación “protagonista”, la “más buscada”, pero lo que algunos, cada vez menos, todavía no saben es que la oleada participativa durante unas elecciones responde cada vez en mayor medida al trabajo constante desde las instituciones, los partidos, las entidades y los medios para comunicar y conectar con los ciudadanos.
 
Cuánta información, canales, proyectos e interactividad. Internet tiene eso: una gran capacidad, es por definición expansiva, pero también por ello mayor descontrol. Hace alguna década cuando una institución daba una noticia sabía qué camino iba a tomar ésta y podía prever las respuestas de los medios y el impacto social. Hoy, cuando una institución lanza un proyecto, llega a un acuerdo o da una noticia, las ondas de la comunicación la expanden en segundos. Por esto, el control, la jerarquía comunicativa de la noticia que conocíamos, ya no existe. Y las instituciones lo saben por lo que están explorando al mismo tiempo que tejen una nueva manera de hacer comunicación y política. El “riesgo”: no poder controlar las respuestas; el “premio”: desplegar y desdoblar la democracia, llegar a muchas más personas y tener la gran posibilidad de “enganchar” a los ciudadanos para que conozcan y se acerquen a las instituciones y a la política y para que tengan la opción de participar en un ejercicio más de complementar la democracia representativa con la democracia participativa.
 
Es verdad que en la comunicación europea hemos dado pasos adelante y también algunos saltos, de un modelo europeo de debate a un modelo de comunicación, y ahora nos encontramos en la consolidación de una política de comunicación europea. En eso estamos.
 
Algunas ideas:
 
Despertar el “chip” europeo
 
Para despertar ese chip, un registro europeo en la mente de los ciudadanos, o quizás una chispa europea de ilusión, y sorprender con lo que es y significa la Unión Europea no vale comunicar por comunicar. Hay que conectar con mensajes realistas, que tengan valor y a través de una transmisión que se perciba actual, con contenido. ¿Cuáles son los vectores fuerza de esa comunicación?: comunicar en “versión europea” si estamos comunicando Europa; motivar la curiosidad por Europa, transmitir que Europa está en nuestro día a día y que las personas vean, y sepan, que “lo europeo” somos todos y que tenemos nuestros derechos, y también nuestros deberes, de ciudadanos europeos
 
Si los ciudadanos contamos con muchos recursos comunicativos cada vez más accesibles entonces es el momento de empezar a hablar de la responsabilidad de informarse. Quiero destacar que también participamos buscando información porque buscar y explorar es otra manera de participar.
 
 
Otro eje que es importante resaltar es el de la solidaridad como un gran catalizador de movilización ciudadana. El año 2011 es el año europeo del voluntariado, la solidaridad mueve montañas, sensibilidades, emociones y nos activa. Eso lo primero, pero también decir que la capacidad multiplicadora de información de las ONG es muy grande.
 
Enlazando con que lo humano, lo solidario, es lo que realmente mueve a la gente y hablando de comunicación integral europea, también entiendo que la comunicación tiene que estar bien redactada, cuidando la ética y la estética de la comunicación, hay que humanizar la nueva comunicación. Las personas percibimos lo que llega bien hecho, con buena transmisión y también con una proyección pensada para los valores y desde la perspectiva que sea pero una comunicación integral implica una disciplina coherente, amable y bien estructurada. Porque no todo vale y dependiendo de qué y cómo comuniquemos así será la respuesta participativa.
 
 
Comunicar en red con “un poco” de orden: ¿quién comunica qué?
 
¿Demasiada información y canales?, la espiral comunicativa ha ido tomando en los últimos años un ritmo frenético y “asomarse” a la Red a veces da vértigo. La interactividad en ocasiones se realiza de una manera algo caótica e irreflexiva. Tiene valor el “ímpetu” y la frescura que son inherentes a la propia experiencia de la comunicación pero es importante compaginar este “brío” con una buena articulación comunicativa desde la forma ordenada, con diálogos y debates ágiles, también veloces, pero medidos. Es importante vertebrar la comunicación para que cuando nos asomemos a la Red nos sorprenda su gran caudal informativo e interactivo y queramos ver en qué consiste y quien comunica qué.
 
Los saltos en y desde los espacios para la comunicación-participación son interesantes pero siempre hay que recordar que las e-participación, e- comunicación; e-democracia, e- gobernanza, e-medios y la ciudadanía activa son: Participación, Comunicación, Democracia, Gobernanza, Medios y Ciudadanos. La comunicación la hacemos personas.
 
Una comunicación completa combina la acción comunicativa “de calle” tradicional, por ejemplo la prensa escrita, con el activismo, con la comunicación en red (porque es distinto estar en la red que estar en red). Cuando hablo de comunicación integral hablo de unir comunicaciones. Una reflexión: la Red mueve Europa pero…Europa mueve la Red. Una comunicación integral suma.
 
 
A modo de conclusión
 
El valor del silencio en la comunicación, ¿una paradoja? Los silencios de la comunicación también nos dicen cosas, lo no dicho un día en la Red puede estar ahí y es importante encontrarlo. Hay que explorar los espacios “calientes” de la comunicación observando los lugares “callados” de la información, lo que todavía no se ha dicho en papel, o “en pantalla”, puede ser la gran noticia mañana. Susana del Río Villar es responsable del programa Europa en el Instituto de Gobernanza Democrática. Miembro del Comité de Expertos de la Comisión Europea en Citizens and governance in the knowledge based society «Democracy in a supranational context» http://ec.europa.eu/spain/team-europe-soy/susana-del-rio_es.htm Este artículo está basado en una publicación de la misma autora en Presseurop.eu
 
http://www.globernance.com/wp-content/uploads/2011/02/SRV1.pdf
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