Enrique RibesPintor vocacional y extremeño «por elección», Enrique Ribes asume, tras haber desempeñado diversos cargos públicos, la dirección del Centro Extremeño de Estudios para la Paz. Su punto de partida: entender la política como «una herramienta de transformación de la sociedad», con la que trabaja «para crear un mundo más justo».

–La semana pasada se presentó el nuevo Centro de Estudios para la Paz, ¿en qué consiste?

–Aunque se acaba de presentar ya lleva un tiempo funcionando, hemos estado trabajando en la organización, el programa, las primeras medidas… Ahora lo que se ha hecho es relanzar el centro y presentar la sede, que está en Cáceres.

De hecho, este centro se aprobó el 27 de diciembre del 2005, en el marco de la Ley de Medidas para la Asistencia y Atención a las Víctimas del Terrorismo y Creación del Centro Extremeño de Estudios para la Paz, o sea, que está creado desde entonces.

–Entonces, el centro en sí ha tardado en ponerse en marcha…

–Ahora lo que se ha hecho es estructurarlo, crear una Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo, que se encargará de desarrollar todos los objetivos y medidas sociales, educativas… Muchas ya se han ido desarrollando, pero ahora hay que estructurarlas.

–También pretenden potenciar la aplicación de la propia ley.

–Sí, junto con el desarrollo de medidas de promoción, de reconocimiento social y de solidaridad hacia las víctimas del terrorismo.

–Víctimas que, aun aprobada la ley del 2006, demandaban una normativa que les protegiera, ¿quizá la conocían poco?

–Sí, porque la ley extremeña es pionera, porque vincula la defensa de los derechos humanos a la de las víctimas del terrorismo. Es una ley con gran visión de futuro y amplía su ámbito de actuación a toda la sociedad para eliminar las causas que originan la violencia.

Extremadura, junto con el País Vasco, es la única comunidad que tiene una oficina de atención a las víctimas del terrorismo, aparte de la del Ministerio de Interior. Extremadura, aunque nos llame la atención, es una de las regiones con más víctimas, ya que hay más de 200. Las relaciones de la Junta con ellas siempre han sido extraordinarias, pero ahora se da un paso más al designar una oficina encargada de atenderlas de un modo especializado.

–¿Cuáles son sus demandas?

–La ley estatal de 1999 reconocía las víctimas todo lo que se refiere a las indemnizaciones, de modo ese sentido está bien cubierto. Lo que aporta la ley extremeña es una serie de actuaciones encaminadas a una asistencia social, que es tan importante como la económica. Las víctimas piden facilidades para acceder a ciertos servicios (por ejemplo, la asistencia médica, el acceso a la vivienda –que ya contempla la ley de suelo–), pero sobre todo lo más importante es facilitarles un punto de acceso a la administración para facilitarles sus trámites burocráticos.

–Además de ofrecerles el reconocimiento que merecen, que es otra de sus reivindicaciones.

–Sí, porque después del atentado puede surgir una segunda agresión, la del olvido, y nuestro objetivo es evitar eso.

–De hecho, una de las peticiones de la Asociación de Víctimas es que se hagan monumentos para sus homenajes.

–Es importantísimo, ya que las víctimas, sin haberlo elegido, nos representan a todos porque son el mayor exponente de una sociedad que no se deja someter por el terror. Por eso se merecen nuestro reconocimiento y es necesario hacer campañas en ese sentido.

–¿Qué otras medidas tomarán?

–El centro tiene dos pilares: uno, el de la atención a las víctimas, y otro, todo lo que está relacionado con la cultura de paz y la defensa de los derechos humanos. Es fundamental unir esos dos ámbitos, porque la lucha contra el terrorismo debe ser global y será nuestra meta.

Fuente: www.elperiodicoextremadura.com

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